domingo, 12 de agosto de 2007

La cobardía es asunto...

Como ya he “abarruntado” un poco en la entrevista que a mi pesar se han empeñado en hacerme esta semana, voy a saldar una cuenta pendiente que tengo con una amiga que de un tiempo a esta parte no le va demasiado bien en cuestiones del amor.

El amor es que es muy cabrón. De repente te inunda, se te mete por cada poro de la piel, te enajena y terminas medio enfermo. Vamos que estoy convencido de que es una enfermedad. Si estuvieramos permanentemente en ese estado ni rendiríamos en los estudios, nos echarían del curro y terminaríamos medio “piraos”. Estar enamorado te hace cometer muchas tonterías, pero, ¡joder!, que sería de nosotros sin él.

Pues a mi amiga, que ahora anda lejos entre “bárbaros del norte”, le ha traicionado el corazón. El suyo no, el de su compañero, ese que iba camino de ser el tipo con el que quieres convivir el resto de tus dias. Esa es una de las conclusiones a las que se llega cuando se está enamorado. Luego las cosas nunca son como debieran y aparecen miles de razones a cual más irracional que da al traste con las bonitas historias nuestras de cada día, tan necesarias como el pan.

Decía Silvio Rodríguez en una de sus canciones: “...la cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes...”. Y mira que tiene razón. Y es que con estas cosas del amor o le “echas huevos” o al final terminas negandote a tí mismo, a tus sentimientos, autoconvenciendote de que es mejor cortar por lo sano que seguir eternamente enajenado. Y claro, las consecuencias al final las pagan los que pensamos que correr riesgos para disfrutar de esos momentos de magia, de miradas brillantes y besos de todo tipo, está por encima de esos pensamientos que nos retraen a la racionalidad más absurda. Así es que en el amor o eres valiente o te convierte en un hombre al uso, pálido, triste, perdido, en continua búsqueda de algo que ya has tenido en la palma de la mano.Y esto ya es experiencia personal....¿a que sí?. Todos hemos sufrido algún o alguna cobarde. Sí, tú también, si es que me lees, que me da que ni eso ya.

Así es que, a quién corresponda, que se arregle los machos. Y ya sabes, nena, cuenta saldada. ¿Acaso creías que no iba a cumplir mi promesa?.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En tierras de barbaros aun me he dado mas cuenta de que seguire corriendo riesgos y enagenada... Que la vida son dos dias y no me los voy a pasar escondiendome... Muchas gracias keko.

Karol dijo...

"Y claro, las consecuencias al final las pagan los que pensamos que correr riesgos para disfrutar de esos momentos de magia, de miradas brillantes y besos de todo tipo, está por encima de esos pensamientos que nos retraen a la racionalidad más absurda."

Me gustó muchissimo, eso.